Una terapia sin terapeuta que se plantea como un lugar de ausencia y abandono, es lo que se presenta en TÃmido amor suicida, espero un hijo del Ché. Cinco historias radicalmente distintas que encuentran vÃnculos a través de sus carencias brutales. Que se enfrentan a una situación de descontrol por la falta de autoridad, no hay mediador, no hay jerarquÃa, permitiendo de esta manera, con altas dosis de humor y sarcasmo, desde el defecto, desde la falla, dar rienda suelta a sus pulsos y fantasÃas. AquÃ, los mismos pacientes comienzan a autotratarse y tratar a los demás, produciéndose finalmente situaciones lÃmite respecto de los “males” qe afectan a cada personaje.
Un lugar que exige por su naturaleza, desnudarse al máximo, revelar lo oculto, sacarse las máscaras y donde, finalmente, nadie puede ocultarse de las apariencias.
La CompañÃa
FantasÃa Capitalista nace a mediados del año 2008 a partir de un taller de actuación dirigido por Trinidad González. Creen firmemente en el teatro como una manera de expresar su visión del mundo, como una manera de plasmar su crÃtica respecto a una sociedad a través una expresión autónoma, carente de formación profesional, pero también alejada de estereotipos y formas prefabricadas de teatro.
Como compañÃa trabajan desde aquello que los mueve internamente, a través de un proceso de exploración, improvisación, ensayos y escritura. “TÃmido amor suicida, espero un hijo del Ché”, es la primera creación colectiva de la compañÃa, bajo la dirección de Marco Layera.