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Serie que canceló Canal 13 tiene desde mechoneos universitarios a suspensiones en gancho:

“Un país serio” se podrá ver en Fidocs

"Un País Serio" en FIDOCS

Miércoles 10 de junio de 2009
Fuente:
Gabriela García / La Nación

“¿Por qué buscamos y celebramos el sufrimiento?”, se preguntó Juan Pablo Barros (34) antes de registrar “Un país serio”, la serie que explora la enfermiza relación que tienen los chilenos con la fiesta y que interpela al espectador desde su afiche. En la imagen aparecen peones ferroviarios que fueron engrillados por emborracharse a mediados del siglo XIX.

“Me llama la atención la expresión del primero de los hombres, porque si bien está siendo castigado no acata ni cagando. A este loco lo sueltan y se va a tomar altiro”, dice el dueño de la idea original del programa que tras ser financiado por el Área Bicentenario de Canal 13, fue cancelado por la estación por considerarse más “ácido y ofensivo” de lo que estuvo dispuesta a tolerar su línea editorial. Tras recuperar los derechos, la producción exorcizará el mal rato proyectando su primer capítulo en el marco del Festival Internacional de Documentales de Santiago. “Al principio me emputecí. Sobre todo porque desde un principio tuve que dar explicaciones idiotas. ¿Por qué nombraron a Cristo al final? reclamaban sobre un capítulo sobre las religiones. Y yo pensaba, ¿quieren una serie de Aplaplac o una que hable por la estación católica? Al final, creo que recuperar los master fue lo mejor, porque si la transmitían ellos la iban a cortar o a dar en un pésimo horario como pasó con ‘Cámara en mano’, el cual salió al aire pero con 15 minutos menos y sin previo aviso a sus realizadores”, argumenta Barros.

Lo que se verá este jueves 11 a las 17:30 horas en Lastarria 90 es un adelanto de la serie que ya ha despertado el interés de otros canales. “Lo que se muestra es el vínculo esquizofrénico que existe entre el sufrimiento, el dolor, el placer y la fiesta. E incluye desde el mechoneo universitario a gente que hace suspensiones en gancho”, cuenta sobre un grupo de amigos que se hace hoyos en la piel para alcanzar un estado de nirvana o de conciencia alterada. La tradición viene de los indígenas americanos.

Colaborador de Aplaplac desde que la productora hacía “Factor humano”, el tema de la juerga le daba vueltas a Barros. “Hay un sótano que no se ha abierto y mucha sordidez”, dice, “ser un país bueno pa’l carrete, pero que a la vez no se asume alegre tiene algo de esquizofrénico. Tenemos una relación de amor y odio con el alcohol”.

Envalentonado, encendió la cámara en 2006 y puso en Google la afirmación “Chile es un país serio”. “Me salieron millones de artículos. Lo dijo la misma Soledad Alvear cuando era ministra de Relaciones Exteriores y le tocó recibir el portaviones Ronald Reagan en Valparaíso. Lo irónico es que en el puerto, había veinte mil putas esperando a los marinos”, señala.

-Es la imagen que se vende al exterior, la de ser un país seguro y controlado. ¿Una pomada barata dices tú?
-No es la única pomada que nos vendemos. Hay una relación bien obsesiva con el tema del cuerpo también. Pero en este afán de sentirnos extraordinarios, hacemos todo al chancho y entonces hay salidas de madre, curaderas en mala, sacadas de cuchillo y mocha. Algo que fundamentalmente tiene que ver con nuestra falta de espacios públicos.

-¿Y con la culpa que nos heredó la dictadura?
-Tiene que ver con nuestra historia reciente y con la antigua conquista. Los indígenas tenían un pasado de juerga y orgía. Pero cuando tú convences a una persona de que la alegría es un defecto, lo puedes convencer de cualquier cosa. Aquí se prohibió jugar a la chueca por ejemplo. Si eras mestizo te ibas relegado a Juan Fernández o si eras blanco te ganabas cien azotes. Eso te lo dice todo.

http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090609/pags/20090609205050.html

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